20 julio 2017

ATISBO ANALÍTICO 261

Atisbos analíticos  No 261, 20 julio de 2017, Humberto Vélez R, Redunipaz Nodo del sur occidente colombiano, miembro de incopaz, Instituto colombiano de y para la Paz, Cali-Colombia. humbertovelezr@gmail.com Celular: 3005047762-Armenia (Quindío) Colombia
 Docente Investigador, profesor HONORARIO de la Universidad del Valle 
Miembro Fundador de REDUNIPAZ
Consultor y Asesor de Programas de transformación de Conflictos









(PARA LAS PERSONAS QUE NO PUEDAN LEER TODO EL ENSAYO, AQUÍ VAN LAS CONCLUSIONES):
Pero, en este país que, de modo leguleyo, se solaza sacralizando el derecho, no nos podemos dejar  enredar por un  asunto sobre el que el lenguaje de la propia Constitución del 91 es limitado pues deja la impresión de que Estado sólo es lo que se refiere al Ejecutivo Central y a sus Instancias Superiores como si las Regiones y  Municipios no hiciesen parte íntima de su estructura y funcionamiento. Esto en realidad de verdad, en la práctica, ha sido  coherente con un Estado que, más bien poco, y en muchos casos casi nada, ha funcionado como Estado Regional o  como Estado Municipal. Ha sido por eso por lo que se ha instituido que a los Municipios les compete el manejo del uso del suelo y al Estado, el Central o Único, el manejo del uso del subsuelo cuando, en lo politológico-jurídico-antropológico,  tanto  lo nacional como  lo regional y  lo  municipal se refieren a un   único  Estado en distintos niveles de presencia y de acción territorial. Ha sido esa poco clara  distinción jurídica entre el suelo-subsuelo y las instancias para su manejo, la que más ha enredado el debate sobre las Consultas Populares.
Más allá de lo que señalen las  Máximas Instancias Judiciales, las Cortes y Consejos  Superiores, el anterior constituye un marco funcional  para proporcionarle  inteligencia al asunto del carácter vinculante de las Consultas Populares. Para comenzar, el art 103 de la Constitución Política de Colombia  consagra la Consulta Popular entre los mecanismos de participación del pueblo en ejercicio de su soberanía, precisando que La Ley los reglamentará y añade,

“El estado contribuirá a la organización, promoción y capacitación de las asociaciones profesionales, cívicas, sindicales, comunitarias…con el objeto de que constituyan mecanismos democráticos de representación en las diferentes instancias de participación, concertación, control y vigilancia de la gestión pública, que se establezcan”.

Se hace claro así que la Gestión Pública  se realiza tanto el nivel Central del Estado como en  sus niveles Regionales y Locales?

 Ya constitucionalizadas en el artículo 103, las Consultas Populares han encontrado su soporte legal más importante en la Sentencia  T445 del  2016  de la Corte Constitucional siendo, a su turno,   reglamentadas por  la Leyes 134 de 1994  y 1757  del 2015. Ambas  leyes asumen  la misma definición de la Consulta popular como
“la institución mediante la cual una pregunta de carácter general de trascendencia nacional o territorial  es sometida por  el Presidente, el Gobernador o el Alcalde a consideración del pueblo para que éste se pronuncie”.

 Pero, la iniciativa también  puede provenir de la ciudadanía “atendiendo al procedimiento general establecido” siendo esto lo que ha sucedido en las últimas 7 Consultas cuya definición ha sido  resultado de un acuerdo entre los Alcaldes, los Consejos Municipales y las Ciudadanías locales. Por otra parte, el objeto de las Consultas ha sido taxativo: o asuntos de paz o de medio ambiente o de Empresas Públicas o ligados a la  creación de municipios, así como a la exploración sísmica y a la perforación, exploración, explotación y transporte de hidrocarburos. Ha sido así como se han construido los  otros soportes  jurídicos de las Consultas Populares,

En la Sentencia T445 del 016 se falla: “Los Entes territoriales poseen la competencia  para regular el uso del suelo y garantizar la protección del medio ambiente, incluso  si al ejercer dicha prerrogativa terminan prohibiendo la actividad minera”, que ha generado “importantes afectaciones a los derechos de los campesinos y comunidades agrarias de nuestro país”. Por su parte, en su artículo 8 ley 134 de 1994, en la relación con las Consultas Populares, precisa, “en todos los casos, la decisión del pueblo es obligatoria”. Y la ley  136 del mismo año, reza así: “Cuando el desarrollo de proyectos de naturaleza turística o minera o de otro tipo amenace con crear un cambio significativo en el uso del suelo, que dé lugar  a una transformación de las actividades tradicionales del municipio, se deberá realizar una Consulta Popular”. A su vez  la ley 1757 del 2015 señala: Es vinculante “la Consulta sometida al pueblo que haya obtenido el voto afirmativo de la mitad más  uno de los sufragios válidos, siempre y cuando haya participado no menos de la tercera parte de los electores del respectivo censo electoral”, condiciones cumplidas, algunas con holgura,  en las últimas siete Consultas Populares. Por otra parte, a favor del carácter vinculante de estas consultas se ha pronunciado, con sólidos argumentos analíticos, la academia de Universidades como el  Rosario  y la Nacional de Bogotá.[1]

Por lo tanto, por razones constitucionales, legales y jurisprudenciales los resultados  de las  Consultas Populares son obligatorios y, por lo tanto, vinculantes y, en consecuencia, con mucho pesar por los proyectos, algunos con ciertos beneficios, y las empresas, algunas que no todas, arrastradas por el afán de ganancia, su accionar ha quedado en entredicho.

Se ha gestado así, una aguda tensión  y un grave  impase entre dos ejes de la Acción del Estado, el central  y el municipal, las Comunidades locales y las Empresas afectadas. La situación actual se ha tornado más dificultosa dado lo que señalamos desde un principio de este Ensayo: Como  la  aplicación de los    principios que  en el corto, mediano y largo plazo, deben inspirar y regular  el manejo del medio ambiente y de las reservas de aguas, es casi inviable en Estados  cuyos Modelos socioeconómicos constituyen una u otra versión de extractivismo crudo, como es el caso de la Colombia actual,  lo más sano y pedagógico sería  declarar de entrada  que no es que  en la economía no deba haber un sector económico de extracción minera y de hidrocarburos, pero  que el Modelo en si, como orientador y ordenador central de la vida social, es éticamente condenable  y técnicamente perverso.
Ese es el contexto real desde el  cual se debe partir , el de un Estado  con un modelo extractivista ya instalado, difícilmente desmontable en el corto y mediano plazo en una sociedad en la que hasta muchos  liberales socialdemócratas de modo espontáneo piensan, sienten y practican de modo neoliberal. De todas maneras, urge encontrar unas salidas de carácter consensuado, pues ya están  haciendo fila más de 40 municipios  con las banderas de la Consulta elevadas- 25 para preguntar sobre proyectos mineros , 16 sobre problemas petroleros  y 3 sobre programas energéticos- siendo los más próximos Paujil y Marmato. Por otra parte, las Empresas castigadas por los resultados de las Consultas han sentido afectadas su seguridad jurídica  y por eso se ha dicho que el Gobierno de Santos, a través del Ministerio del Interior, presentará un Proyecto de Ley para re-regular las Consultas. Lo más sano sería que los Estados Central y Municipal y los Consejos Municipales implicados  entraran  a reestudiar  las condiciones  y circunstancias y consecuencias y modos prácticos de operación de las empresas ya en acción, pero esto debe hacerse con la más  activa participación de las Comunidades Locales ya consultadas  en procura de levantar una nueva ley estatutaria de las Consultas Populares que, a  partir  de lo substancial de las leyes 134 de 1994 y 1757 de 2015, precise y delimite lo que sería una Estrategia, a corto, mediano y largo plazo,  orientada a exigir, de modo progresivo, las incorporación de métodos, tecnologías y substancias alternativas más limpias – o, a lo mejor, meno sucias- con cada día menos riegos ambientales.
En este momento de la reflexión, importa poner sobre el mtapete la pregunta que tantos se vienen haciendo, ¿puede o no puede la minería, en sus distintas modalidades, ser limpia para el ambiente y se puede llevar adelante sin riesgos ambientales?
Si se considera lo que ha venido sucediendo,
“Las tecnologías  que permiten la explotación de yacimientos son altamente contaminantes y destructivas. La minería demanda enormes cantidades de agua que, de modo continuo, contamina con químicos como el cianuro. El drenaje ácido  y otras formas de contaminación son efectos comprobados que a veces comienzan cuando ya se retiró la empresa y se cerró la mina. En promedio se extrae un  0.51% de cobre de la roca y un 0.0001% en el caso del oro. Por cada onza de oro producida se genera un promedio de 70 toneladas de deshecho”. Es esto lo que ha escrito Jennifer Moore agregando que sobre la explotación minera se ha generado un mito: que ésta puede ser limpia, no contaminante y sin riegos ambientales.[2] Por otra parte, han precisado muchos, el drenaje puede durar cientos de años siendo particularmente grave cuando la explotación minera  está ubicada en zonas de nacimiento de agua o en la cabecera de las cuencas; como para recordar que en una mina mediana para explotar el cobre  se utilizan entre 10 y 30 mil litros de agua por día, agua que en las Concesiones no se le cobran a las Empresas, cobro que, en nuestra opinión,  habría que empezar a cobrárseles para empezar a hacer menos tortuosa la situación…

lo reiteramos, si se considera lo que está sucediendo, cuya puntica nos muestra la anterior descripción, una persona responsable no puede hacer sino lo que en los últimos  meses ha sucedido   en Colombia en 7 de sus municipios, decirle un rotundo No a la minería. Sin embargo, en varias partes del mundo se han empezado a buscar métodos alternativos, como por ejemplo, ha sucedido en algunas localidades de México[3] donde no se otorga la Certificación Ambiental para la explotación minera si no se prueba que se  ha renunciado a la explotación tradicional con otros métodos y, sobre todo, al empleo  del mercurio  y del  cianuro. También, de modo tajante, se debe prohibir la explotación minera en zonas urbanas y suburbanas, así como en las cabeceras de las Cuencas hidrográficas,  en los sitios de nacimiento de aguas y en las zonas por donde pasan los ríos y quebradas que proporcionan el preciso líquido a los habitantes de los Municipios y Corregimientos. La nueva Ley también debería contemplar, más allá de las regalías, una disposición orientada a gravar a las Empresas Mineras con una importante suma anual orientada a financiar, en primer lugar, la REMEDIACIÓN AMBIENTAL, así como los “Consejos Acuíferos Municipales” que, entre sus funciones, tendrían, la de hacerle  Veeduría permanente a las Empresas activas que  en cada municipio explotan minas e hidrocarburos.
No olvidar, por otra parte, que en Canadá una Empresa, la Compañía Genovus,  está extrayendo petróleo sin afectar el medio ambiente: En vez de talar bosques para cavar la mezcla de petróleo y tierra, inyecta vapor  para derretir y extraer el combustible.[4]
No es que todo esto nos vaya a llegar de la noche a la mañana, pero la nueva normatividad minera  que se cree si debería estar inspirada en el espíritu de asimilar, de modo progresivo y  creativo, nuevos métodos y tecnologías y substancias alternativas a  las tradicionales.



El Suelo  y el Sub-suelo, el uso social de  LAS RIQUEZAS  DE LA “MAMA GRANDE” Y EL PRESENTE Y FUTURO DE Los territorios comunitarios
       
 Ima­gen tomada en la Ave­nida 6 de Diciem­bre de la ciu­dad de Quito (Ecua­dor) (foto­gra­fía de la autora, julio de 2012).
En Colombia, ahora cuando por vez primera en su historia se está abriendo paso la posibilidad de remodelar el país a partir de un cambio significativo de las relaciones sociales  rurales, la construcción de paz desde los territorios comunitarios debería iniciarse con un acto de petición de perdón y de reconciliación con la madre tierra.
 De acuerdo con los ambientalistas del Valle, cada hora se pierden 20.6 hectáreas  de bosque natural en el país.[5] Por todas partes emergen las insaciables ansias de ganancia agarradas  al origen del generalizado fenómeno devastador: 1. la extensión progresiva de cultivos ilícitos; 2. el incremento desenfrenado de la ganadería extensiva que conlleva a la  conversión de bosques en pastos; 3.la construcción inadecuada de infraestructura; 4. los incendios forestales; 5.la tala de árboles; y 6. la extracción  de modo depradador de  minerales metálicos y de hidrocarburos. Y todo ello irá, ojalá no, hasta  ese temido por tantos “final del mundo”, que no será otra cosa que el final de la Madre Tierra apuñalada por sus propios hijos. Por ahora, a  lo poco, ya desastroso, que muestra esta imagen, estamos llegando a este próximo desierto… 
 


Hace ya  casi 170 años que un jefe indígena norteamericano, Seattle,  le dijo al presidente de los Estados Unidos, “solemos olvidar que nosotros no tejimos la tela de la vida, sino que somos apenas un hilo de esa tela. Lo que le hagamos a la tela, lo hacemos a nosotros mismos”.
Añadamos  ahora que la tela la conforman el suelo, el subsuelo y el sobresuelo de la Madre tierra siendo allí donde tienen derecho a habitar  todas las formas de vida -seres humanos,  flora y  fauna-  a las que Ella les brinda una “cósmica Morada  digna”. También les brinda  inapreciables riquezas bajo la forma de minerales metálicos y líquidos y gaseosos, que los seres humanos pueden y deben extraer sin despedazar  la casa común de todos  y respetando siempre  el derecho de la Madre Tierra a ser siempre la más “MIMADA Y CONSENTIDA DE TODAS  LAS MAMÁS”.
Veamos ahora  con más detalle algunos de los apartes de lo que este valiente indígena le dijo a su presidente cuando en 1855 el  décimo cuarto de los Estados Unidos, el demócrata Franklin Pierce, les propuso a los duwamish que vendiesen sus tierras a los colonos blancos y que ellos se fuesen a vivir en una reserva; entonces el jefe Seatle dio respuesta con un discurso que  hoy, 170 años después, nos produce asombro por su inmensa sabiduría:

El gran jefe  de Washington, así inició Seattle su misiva,  nos envía un mensaje para hacernos saber que desea comprar nuestra tierra. También nos manda palabras de hermandad y de buena voluntad. Agradecemos el detalle, pues sabemos que no necesita de nuestra amistad. Pero vamos a considerar su oferta, porque también sabemos de sobra que, de no hacerlo así, quizá el hombre blanco nos arrebate la tierra con sus armas de fuego.
Pero... ¿quién puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra?
 Esa idea es para nosotros extraña. Ni el frescor del aire, ni el brillo del agua son nuestros. ¿Cómo podría alguien comprarlos? Aun así, trataremos de tomar una decisión… Tenéis que saber que cada trozo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada aguja de un abeto, cada playa de arena, cada niebla en la profundidad de los bosques, cada claro entre los árboles, cada insecto que zumba es sagrado para el pensar y sentir de mi pueblo. La savia que sube por los árboles es sagrada experiencia y memoria de mi gente.
Los muertos de los blancos olvidan la tierra en que nacieron cuando desaparecen para vagar por las estrellas. Los nuestros, en cambio, nunca se alejan de la tierra, pues es la madre de todos nosotros. Somos una parte de ella, y la flor perfumada, el ciervo, el caballo, el águila majestuosa, son nuestros hermanos. Las escarpadas montañas, los prados húmedos, el cuerpo sudoroso del potro y el hombre..., todos pertenecen a la misma familia…
 Es evidente que el hombre blanco no entiende nuestra manera de ser... Os es indiferente una tierra que otra porque no la ve como a una hermana, sino como a una enemiga. Cuando ya la ha hecho suya, la desprecia y la abandona. Deja atrás la tumba de sus padres sin importarle. Saquea la tierra de sus hijos y le es indiferente. Trata a su madre -la Tierra- y a su hermano -el firmamento-  COMO A OBJETOS QUE SE COMPRAN, SE USAN Y SE VENDEN…
No sé, pero nuestra forma de ser es muy diferente de la vuestra. Quizás sea porque soy lo que vosotros llamáis «un salvaje» y, por eso, no entiendo nada…Cuando el último de entre mi gente haya desaparecido, cuando su sombra no sea más que un recuerdo en esta tierra -aun entonces- estas riberas y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo, porque nosotros amamos este paisaje del mismo modo que el niño ama los latidos del corazón de su madre…
   seattle , FOTOGRAFÍA TOMADA EN 1860 cuando SE ACERCABA A LOS 80   años.

Si decidiese aceptar vuestra oferta, tendría que poneros una condición: que el hombre blanco considere a los animales de estas tierras como hermanos. Soy lo que llamáis «un salvaje» y no comprendo vuestro modo de vida, pero he visto miles de búfalos muertos, pudriéndose al sol en la pradera. Muertos a tiros, sin sentido, desde las caravanas. Yo soy un salvaje y no puedo comprender cómo una máquina humeante -el caballo de hierro- puede importar más que el búfalo, al que solo matamos para sobrevivir. ¿Qué es el hombre sin animales? Si todos los animales desaparecieran el hombre también moriría en la soledad de su espíritu. Lo que le suceda a los animales tarde o temprano le sucederá también al hombre. Todas las cosas están estrechamente unidas…
Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos…Nosotros sabemos que la tierra no pertenece al hombre, que es el hombre el que pertenece a la Tierra.  Tenéis que enseñar a vuestros hijos que el suelo que está bajo sus pies contiene las cenizas de los nuestros. Para que respeten la tierra, contadles que la tierra contiene las almas de nuestros antepasados. Nuestros muertos siguen viviendo entre las dulces aguas de los ríos, y regresan, de nuevo, con cada suave paso de la primavera, y sus almas van con el viento que sopla, rizando la superficie del lago…Sabemos una cosa que, tal vez, el hombre blanco descubra algún día: nuestro Dios es vuestro Dios. Podéis pensar que ahora Él os pertenece, de igual manera que hoy deseáis que nuestras tierras sean vuestras. Pero no es así. Él es el Dios de todos los hombres y su amparo alcanza por igual a mi gente y a la vuestra.
Consideraremos vuestra oferta de que vayamos a una reserva. Queremos vivir aparte y en paz. No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. Nuestros hijos verán a sus padres sumisos y vencidos. Nuestros guerreros estarán avergonzados. Después de la derrota pasarán sus días en la holganza, y envenenarán sus cuerpos entre comida y alcohol. No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. No quedan ya muchos. Solo algunas horas -un par de inviernos- y no quedará ningún hijo de la gran estirpe que en otros tiempos vivió en esta tierra, y que ahora en pequeños grupos viven dispersos por el bosque, para gemir sobre las tumbas de su pueblo. Un pueblo que en otros tiempos fue tan poderoso y tan lleno de esperanza como el vuestro.
 Será el final de la vida y el comienzo de otra. Por algún motivo que se me escapa, Dios os concedió el dominio sobre los animales, los bosques y los pieles rojas. Quizá podríamos comprenderlo si supiésemos qué es lo que sueña el hombre blanco, qué ideales ofrece a los hijos en las largas noches de invierno, y qué visiones bullen en su imaginación, hacia las que tienden el día de mañana.
Pero nosotros somos «salvajes». Los sueños del hombre blanco nos están vedados. Y porque nos están ocultos, nosotros vamos a seguir nuestro propio camino. Pues, ante todo, estimamos el derecho que tiene cada ser humano a vivir tal como desea, aunque sea de modo muy diverso al de sus hermanos. No es mucho lo que nos une.
Consideraremos vuestra oferta...
Si aceptamos es solo por asegurarnos la reserva que habéis prometido. Quizá, allí podamos acabar los pocos días que nos quedan, viviendo a vuestra manera. Cuando el último  piel roja de esta tierra desaparezca y su recuerdo sea solamente la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas orillas y estos bosques. Pues ellos amaban esta tierra, como ama el recién nacido el latido del corazón de su madre. Si os llegáramos a vender nuestra tierra, amadla -como nosotros la hemos amado-. Cuidad de ella -como nosotros la cuidamos- y conservad el recuerdo de esta tierra tal como os la entregamos”
(Y para terminar su misiva,  Seattle, desesperanzado se preguntó):
¿Dónde está el bosque espeso?: Desapareció. ¿Qué ha sido del águila?: Desapareció. Así se acaba la vida y solo nos queda el recurso de intentar sobrevivir”.
Jefe Seattle (1855).

En la actualidad, la Ciencia, la académica, llevada de la mano por la investigación aplicada y por la experiencia de los saberes  populares, ha definido ya algunos de los presupuestos límites a los que los humanos nos debemos ajustar para restablecer y no continuar rompiendo  la preciosa tela de la que nos habló SEATTLE.

*** “La extracción de recursos renovables no puede exceder la capacidad regenerativa de cada sociedad”;
*** “La contaminación no puede exceder la capacidad de absorción”;
*** “Ni la extracción ni la contaminación pueden poner en peligro las funciones esenciales de los ecosistemas”;
*** “EL ritmo al que se agotan los recursos básicos  no renovables no puede ser mayor que al que  se agotan sus sustitutos”. [6]

Pero, como la vigencia de la  aplicación de estos  principios en el corto, mediano y largo plazo es casi imposible en  sociedades y Estados cuyos Modelos socioeconómicos constituyen una u otra versión de extractivismo crudo, lo más sano y pedagógico sería  declarar de entrada  que no es que  en la economía no deba haber un sector extractivista, pero que el Modelo en si, como orientador y ordenador central de la vida colectiva, es éticamente condenable  y técnicamente perverso. Constituye ésta  la manera más adecuada y  eficaz de salirle al paso a la lánguida tesis y/o perverso imaginario de que el mundo natural, por  haber llegado el ser humano a ser  capaz de ponerlo tecnológicamente a su pies, es un elemento para el provecho discrecional de los seres humanos y, sobre todo y ante todo, para satisfacer  su insaciable apetito de ganar y ganar y reganar y volver a ganar.

Hace apenas dos semanas mientras en Chaparral-Tolima un grupo de académicos y pobladores, auspiciados por la Plataforma Sueca Forum Syd dialogaban sobre un uso sostenible de los recursos naturales, en Cali otro grupo similar analizaba cómo en Colombia la Minería metálica y líquida   iba perdiendo 7 a 0 en las “Consultas Populares[7], así.

1.En Piedras- Tolima[8]

LEYENDA BURILA EN EL PARQUE DE piedras .

el 28 de julio  2013, el 99% de los participantes votaron en contra de que “en su jurisdicción se desarrollaran actividades mineras ”, asunto en el cual había estado empeñada la multinacional africana el Anglogold Ashanti en procura de sacar avante el proyecto aurífero “La Colosa”, el  más  grande entre los hallados  en el mundo en los últimos 10 años; aunque en este caso, el voto fue contra la minería, en Piedras, pueblo agrícola por excelencia, hay también suelos muy ricos en petróleo extraído de 58 pozos.


2.    En Tauromena-Meta[9],
el 15 de diciembre del 2013 la comunidad local, con un 96.8% de participación,  votó en contra del “proyecto de Ecopetrol ODISEA 3D a desarrollarse  en 7 de sus veredas,  en “zonas montañosas con importantes riquezas hídricas”;  se preguntó, “Está usted de acuerdo con que se ejecuten actividades de exploración sísmica, perforación exploratoria, producción y transporte de hidrocarburos, en las veredas San José, Monserrate Alto, Monserrate La Vega, Guafal del Caja, Bendiciones, Visinaca, Lagunitas, Aguamaco, Zambo, Oso y Jaguito, donde se ubica la zona de recarga hídrica del municipio de Tauramena?.Aunque pos Constitución de 1991 ha habido 38 Consultas Populares, ésta, la de Tauromena, ha sido la primera en tener por objeto los hidrocarburos. La comunidad alegó que la zona elegida para el Proyecto ODISEA D3, que cubre cerca de 440 mil K2,  era de “una riqueza hídrica fundamental  para los habitantes casanereños”; por su parte, el Gerente de Ecopetrol manifestó que, aunque este proyecto era estratégico  para las metas de producción, sin embargo, no iba a entrar en conflicto con la gente, no iba a pasar por encima de ella.

3.    En Cabrera-Cundinamarca[10]

 el 26 de febrero de febrero de 2017 a los miembros de la Comunidad se les preguntó, ¿Está Ud. de acuerdo, sí o no, con que en el municipio de Cabrera, Cundinamarca, como Zona de Reserva Campesina,se ejecuten proyectos mineros o hidroeléctricos que transformen o afecten el uso del suelo, el agua o la vocación agropecuaria del municipio? El 98.5% de los votantes dijo que NO. En el municipio el más importante proyecto en marcha   sido el de EMGESA, que busca crear ocho Mini-centrales sobre 50 kilómetros del río Sumapaz aprovechando las condiciones geográficas por donde pasa este afluente, que es montañoso y presenta altas pendientes por las que cae el agua. Pese a que la empresa desarrolló asambleas informativas y en el municipio se adelantaron cabildos abiertos para discutir el tema, la comunidad siempre se  ha opuesto a este proyecto.

4.    En Cajamarca-Tolima[11]


el 19 de marzo de 2017 un sector de la población, el 97.2”, respondió con un rotundo No a la siguiente pregunta “¿está usted de acuerdo, sí o no,  con que en el municipio de Cajamarca se ejecuten  proyectos y actividades mineras?”, pronunciándose así en contra de la multinacional africana Anglogold Ashanti, que ha alegado derechos adquiridos; esta empresa ya había recibido en Piedras Tolima en  julio  del 2013 un golpe similar. En el 2002 cuando llegó la ANGLOGOLD a Cajamarca, lo primeros que le preguntaron a la gente  fue qué necesitaban obteniendo una respuesta tajante: “NO NECESITAMOS NADA”.


5.    En Cumaral-Meta[12],


 el 4 de junio de 2017, a los lugareños se les preguntó, “ ¿Está usted de acuerdo con que  en Cumaral  se desarrollen actividades de sísmica, exploración y explotación  petrolera?   y en un municipio del Meta, el primer productor del país, los votantes, en un 97.4%, de modo tajante dijeron que “NO”. !!!Queremos chicha, queremos país, multinacionales fuera del país!!!, fue la consigna  más escuchada ese día en las calles de la población.

6.    En Pijao-Quindío[13],

 Pueblo “SIN PRISA”, el 23 de julio de 2017 a los pobladores se les preguntó, ¿Está usted de acuerdo, sí o no,  con que en el municipio de Pijao se lleven a cabo actividades y procesos de minería de metales? y los lugareños con ‘MUCHA PRISA”, en un 97.6%, respondieron con un rotundo NO. Este bello municipio cuenta con 23 Títulos Mineros, que podrían  cambiar la índole y la  estética montañera  de un municipio con vocación agrícola.

7.    En Arbeláez-Cundinamarca[14]

  el 4 de junio  de 2017 a la ciudadanía se le preguntó, “Está usted  de acuerdo, sí o no, con que en el municipio de Arbeláez  se realicen actividades de sísmica, exploración, explotación y lavado de materiales de hidrocarburos  y/o minería a gran escala?  y los votantes, en un 97.6, se fueron por el NO. De acuerdo con el Espectador del 17 de julio del 2017, la Agencia Nacional de Hidrocarburos adjudicó el Bloque COR4, a la Australian Drilling Associates, Sucursal Colombia, adjudicación con  repercusiones en 12 municipios del Departamento de Cundinamarca; y ese mismo año EL BLOQUE COR33  fue adjudicado a la Empresa Alange  Energy con alcance en 8 municipios de Cundinamarca incluido Bogotá. Importa destacar que Arbeláez está ubicado en la Provincia de Sumapaz donde está el Páramo del mismo nombre, que abastece de agua al 10% de los bogotanos.

Como se habrá podido observar en  todos esos siete municipios el No ganó por una mayoría entre el 96.9% y  el 99%  cumpliéndose, además, los restantes requisitos de ley. Fueron unas votaciones limpias en las que a las mesas de votación no se acercaron, ni el histórico abstencionismo por indiferencia ni el sector electoral signado por la “cultura del tamal y del voto pagado.” en un país donde ha habido una constante histórica de abstención entre un 40 y un 50%. Un positivo avance, entonces, en el difícil y complejo problema  de la  génesis y arranque  de una cultura de la participación.
Pero, mientras repasábamos estos eventos, al mismo tiempo como que “medio  babiábamos” al observar las fotos de la  “Ciudad- Bosque de China”. Las noticias destacaban que ésta- una Ciudad Bosque con  40 mil árboles para 30 mil  habitantes más un millón de plantas de 100 especies distintas-  absorbería de la atmósfera 10 mil toneladas de CO2 cada año, así como 57 toneladas de aire contaminado.
      
  El proyecto de ciudad bosque en Liuzhou, región autónoma Guangxi, China

Entonces, para aminorar esa envidia “de la buena”, nos fuimos al “Jardín Botánico del Quindío”, maravilloso experimento privado que todos los municipios colombianos deberían replicar, por lo menos con sus casas llenas de flores como Jardín-Antioquia,  aunque aquí la rabia nos pellizcó no porque nos hubiesen  cobrado treinta mil precios por la entrada por persona sino porque ese costo hacía casi inaccesible el ingreso al parque del 80% de los quindianos.    EL MARIPOSARIO del Quindío, Calarcá, donde las maripositas se nos pegaron de las narices.

Pero, volvamos a lo de las Consultas Populares. Estas serían  inútiles, han dicho algunos, pues si no son vinculantes, entonces, ¿para qué? A la inutilidad se le agregarían, han adicionado otros[15], Consultas sin sustento jurídico que funcionan como un freno a los proyectos de desarrollo regional y nacional, así como la necesidad del Estado de crear más impuestos tocándole entonces a la ciudadanía asumir el dinero fiscal faltante. Pero, si se dilucidan y clarifican  las tensiones  e impases sobre el  carácter vinculante o no  de las Consultas populares se abriría una de las  la puertas a una búsqueda de soluciones entre los Alcaldes, los Consejos Municipales ya implicados y las instancias nacionales abriéndose así un horizonte más claro sobre sus enormes ventajas: fortalecimiento de la democracia de participación en una etapa histórica en la que se ha agudizado la crisis de la democracia electoral; defensa de las reservas forestales, de los páramos y, por consiguiente,  del agua cada día más  escasa para satisfacer las necesidades de los humanos, de la flora y la fauna; abordaje directo y valiente del problema angustiante de la deforestación; defensa desde las poblaciones territoriales comunitarias  de las futuras regalías acaparadas tanto en Bogotá como en los sitios  de operación de las mafias  locales criminales.

Los firmantes de la Constitución de 1991, que fijó los mecanismos de la Democracia participativa, entre ellos, las consultas populares.


Conclusiones

 Pero, en este país que, de modo leguleyo, se solaza sacralizando el derecho, no nos podemos dejar  enredar por un  asunto sobre el que el lenguaje de la propia Constitución del 91 es limitado pues deja la impresión de que Estado sólo es lo que se refiere al Ejecutivo Central y a sus Instancias Superiores como si las Regiones y  Municipios no hiciesen parte íntima de su estructura y funcionamiento. Esto en realidad de verdad, en la práctica, ha sido  coherente con un Estado que, más bien poco, y en muchos casos casi nada, ha funcionado como Estado Regional o  como Estado Municipal. Ha sido por eso por lo que se ha instituido que a los Municipios les compete el manejo del uso del suelo y al Estado, el Central o Único, el manejo del uso del subsuelo cuando, en lo politológico-jurídico-antropológico,  tanto  lo nacional como  lo regional y  lo  municipal se refieren a un   único  Estado en distintos niveles de presencia y de acción territorial. Ha sido esa poco clara  distinción jurídica entre el suelo-subsuelo y las instancias para su manejo, la que más ha enredado el debate sobre las Consultas Populares.
Más allá de lo que señalen las  Máximas Instancias Judiciales, las Cortes y Consejos  Superiores, el anterior constituye un marco funcional  para proporcionarle  inteligencia al asunto del carácter vinculante de las Consultas Populares. Para comenzar, el art 103 de la Constitución Política de Colombia  consagra la Consulta Popular entre los mecanismos de participación del pueblo en ejercicio de su soberanía, precisando que La Ley los reglamentará y añade,

“El estado contribuirá a la organización, promoción y capacitación de las asociaciones profesionales, cívicas, sindicales, comunitarias…con el objeto de que constituyan mecanismos democráticos de representación en las diferentes instancias de participación, concertación, control y vigilancia de la gestión pública, que se establezcan”.

Se hace claro así que la Gestión Pública  se realiza tanto el nivel Central del Estado como en  sus niveles Regionales y Locales?

 Ya constitucionalizadas en el artículo 103, las Consultas Populares han encontrado su soporte legal más importante en la Sentencia  T445 del  2016  de la Corte Constitucional siendo, a su turno,   reglamentadas por  la Leyes 134 de 1994  y 1757  del 2015. Ambas  leyes asumen  la misma definición de la Consulta popular como
“la institución mediante la cual una pregunta de carácter general de trascendencia nacional o territorial  es sometida por  el Presidente, el Gobernador o el Alcalde a consideración del pueblo para que éste se pronuncie”.

 Pero, la iniciativa también  puede provenir de la ciudadanía “atendiendo al procedimiento general establecido” siendo esto lo que ha sucedido en las últimas 7 Consultas cuya definición ha sido  resultado de un acuerdo entre los Alcaldes, los Consejos Municipales y las Ciudadanías locales. Por otra parte, el objeto de las Consultas ha sido taxativo: o asuntos de paz o de medio ambiente o de Empresas Públicas o ligados a la  creación de municipios, así como a la exploración sísmica y a la perforación, exploración, explotación y transporte de hidrocarburos. Ha sido así como se han construido los  otros soportes  jurídicos de las Consultas Populares,

En la Sentencia T445 del 016 se falla: “Los Entes territoriales poseen la competencia  para regular el uso del suelo y garantizar la protección del medio ambiente, incluso  si al ejercer dicha prerrogativa terminan prohibiendo la actividad minera”, que ha generado “importantes afectaciones a los derechos de los campesinos y comunidades agrarias de nuestro país”. Por su parte, en su artículo 8 ley 134 de 1994, en la relación con las Consultas Populares, precisa, “en todos los casos, la decisión del pueblo es obligatoria”. Y la ley  136 del mismo año, reza así: “Cuando el desarrollo de proyectos de naturaleza turística o minera o de otro tipo amenace con crear un cambio significativo en el uso del suelo, que dé lugar  a una transformación de las actividades tradicionales del municipio, se deberá realizar una Consulta Popular”. A su vez  la ley 1757 del 2015 señala: Es vinculante “la Consulta sometida al pueblo que haya obtenido el voto afirmativo de la mitad más  uno de los sufragios válidos, siempre y cuando haya participado no menos de la tercera parte de los electores del respectivo censo electoral”, condiciones cumplidas, algunas con holgura,  en las últimas siete Consultas Populares. Por otra parte, a favor del carácter vinculante de estas consultas se ha pronunciado, con sólidos argumentos analíticos, la academia de Universidades como el  Rosario  y la Nacional de Bogotá.[16]

Por lo tanto, por razones constitucionales, legales y jurisprudenciales los resultados  de las  Consultas Populares son obligatorios y, por lo tanto, vinculantes y, en consecuencia, con mucho pesar por los proyectos, algunos con ciertos beneficios, y las empresas, algunas que no todas, arrastradas por el afán de ganancia, su accionar ha quedado en entredicho.

Se ha gestado así, una aguda tensión  y un grave  impase entre dos ejes de la Acción del Estado, el central  y el municipal, las Comunidades locales y las Empresas afectadas. La situación actual se ha tornado más dificultosa dado lo que señalamos desde un principio de este Ensayo: Como  la  aplicación de los    principios que  en el corto, mediano y largo plazo, deben inspirar y regular  el manejo del medio ambiente y de las reservas de aguas, es casi inviable en Estados  cuyos Modelos socioeconómicos constituyen una u otra versión de extractivismo crudo, como es el caso de la Colombia actual,  lo más sano y pedagógico sería  declarar de entrada  que no es que  en la economía no deba haber un sector económico de extracción minera y de hidrocarburos, pero   que el Modelo en si, como orientador y ordenador central de la vida social, es éticamente condenable  y técnicamente perverso.
Ese es el contexto real desde el  cual se debe partir , el de un Estado  con un modelo extractivista ya instalado, difícilmente desmontable en el corto y mediano plazo en una sociedad en la que hasta muchos  liberales socialdemócratas de modo espontáneo piensan, sienten y practican de modo neoliberal. De todas maneras, urge encontrar unas salidas de carácter consensuado, pues ya están  haciendo fila más de 40 municipios  con las banderas de la Consulta elevadas- 25 para preguntar sobre proyectos mineros , 16 sobre problemas petroleros  y 3 sobre programas energéticos- siendo los más próximos Paujil y Marmato. Por otra parte, las Empresas castigadas por los resultados de las Consultas han sentido afectadas su seguridad jurídica  y por eso se ha dicho que el Gobierno de Santos, a través del Ministerio del Interior, presentará un Proyecto de Ley para re-regular las Consultas. Lo más sano sería que los Estados Central y Municipal y los Consejos Municipales implicados  entraran  a reestudiar  las condiciones  y circunstancias y consecuencias y modos prácticos de operación de las empresas ya en acción, pero esto debe hacerse con la más  activa participación de las Comunidades Locales ya consultadas  en procura de levantar una nueva ley estatutaria de las Consultas Populares que, a  partir  de lo substancial de las leyes 134 de 1994 y 1757 de 2015, precise y delimite lo que sería una Estrategia, a corto, mediano y largo plazo,  orientada a exigir, de modo progresivo, las incorporación de métodos, tecnologías y substancias alternativas más limpias – o, a lo mejor, meno sucias- con cada día menos riegos ambientales.
En este momento de la reflexión, importa poner sobre el mtapete la pregunta que tantos se vienen haciendo, ¿puede o no puede la minería, en sus distintas modalidades, ser limpia para el ambiente y se puede llevar adelante sin riesgos ambientales?
Si se considera lo que ha venido sucediendo,
“Las tecnologías  que permiten la explotación de yacimientos son altamente contaminantes y destructivas. La minería demanda enormes cantidades de agua que, de modo continuo, contamina con químicos como el cianuro. El drenaje ácido  y otras formas de contaminación son efectos comprobados que a veces comienzan cuando ya se retiró la empresa y se cerró la mina. En promedio se extrae un  0.51% de cobre de la roca y un 0.0001% en el caso del oro. Por cada onza de oro producida se genera un promedio de 70 toneladas de deshecho”. Es esto lo que ha escrito Jennifer Moore agregando que sobre la explotación minera se ha generado un mito: que ésta puede ser limpia, no contaminante y sin riegos ambientales.[17] Por otra parte, han precisado muchos, el drenaje puede durar cientos de años siendo particularmente grave cuando la explotación minera  está ubicada en zonas de nacimiento de agua o en la cabecera de las cuencas; como para recordar que en una mina mediana para explotar el cobre  se utilizan entre 10 y 30 mil litros de agua por día, agua que en las Concesiones no se le cobran a las Empresas, cobro que, en nuestra opinión,  habría que empezar a cobrárseles para empezar a hacer menos tortuosa la situación…

lo reiteramos, si se considera lo que está sucediendo, cuya puntica nos muestra la anterior descripción, una persona responsable no puede hacer sino lo que en los últimos  meses ha sucedido   en Colombia en 7 de sus municipios, decirle un rotundo “No” a la minería. Sin embargo, en varias partes del mundo se han empezado a buscar métodos alternativos, como por ejemplo, ha sucedido en algunas localidades de México[18] donde no se otorga la Certificación Ambiental para la explotación minera si no se prueba que se  ha renunciado a la explotación tradicional con otros métodos y, sobre todo, al empleo  del mercurio  y del  cianuro. También, de modo tajante, se debe prohibir la explotación minera en zonas urbanas y suburbanas, así como en las cabeceras de las Cuencas hidrográficas,  en los sitios de nacimiento de aguas y en las zonas por donde pasan los ríos y quebradas que proporcionan el preciso líquido a los habitantes de los Municipios y Corregimientos. La nueva Ley también debería contemplar, más allá de las regalías, una disposición orientada a gravar a las Empresas Mineras con una importante suma anual orientada a financiar, en primer lugar, la REMEDIACIÓN AMBIENTAL, así como los “Consejos Acuíferos Municipales” que, entre sus funciones, tendrían, la de hacerle  Veeduría permanente a las Empresas activas que  en cada municipio explotan minas e hidrocarburos.
No olvidar, por otra parte, que en Canadá una Empresa, la Compañía Genovus,  está extrayendo petróleo sin afectar el medio ambiente: En vez de talar bosques para cavar la mezcla de petróleo y tierra, inyecta vapor  para derretir y extraer el combustible.[19]
No es que todo esto nos vaya a llegar de la noche a la mañana, pero la nueva normatividad minera  que se cree si debería estar inspirada en el espíritu de asimilar, de modo progresivo y  creativo, nuevos métodos y tecnologías y substancias alternativas a  las tradicionales.




[1] .Perez Amaya, Natalia, “LAS CONSULTAS  POPULARES DEBEN CUMLIRSE: U. DEL ROSARIO SOBRE PIJAO Y  ARBELÁEZ”, www.elespectador.com, 10 julio 2017;  ”LAS CONSULTAS POPULARES SÍ SON VINCULANTES”. www.unperiodico.unal.edu.co.
[2] . Moore, Jennifer, “NO A LA MINA”, 22 DE JULIO DE 2011.
[3]. https://es.slideshare.net/02036/ensayo-final-explotacin-minera-en-mxico
[4] .”Compañía de Canadá extrae petróleo sin afectar el medio ambiente”, http://expansion.mx/planetacnn/2011/04/20/compania-de-canada-extrae-petroleo-sin-afectar-el-medio-ambiente
[5] .”Cada hora se pierden 20.6 hectáreas de bosque natural en Colombia” , julio 2017, sigue.otromedio@gmail.com,


[6] . Centeno, Julio César. “EL DÍA DE LA MADRE TIERRA”, REBELIÓN, 24-04-2017.
[7] .”LAS CONSULTAS POPULARES SÍ SON VINCUALNTES”. www.unperiodico.unal.edu.co; “MAPA: Los Municipios colombianos que han dicho NO a la Minería”, www.eltiempo.com, 12 julio 2017.
[8]. https://ejatlas.org/conflict/consulta-popular-en-piedras-tolim
[9] . MOLANO ALFREDO, “TAURAMENA DICE NO A LA EXPLORACION PETROLERA”, 15-12-2013.

  10] . http://www.registraduria.gov.co/Habitantes-de-Cabrera-Cundinamarca.htm
[11] . tp://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/cajamarca-8-cosas-que-debe-saber-sobre-la-consul
[12] . Rubén Darío, Romero Castro, “CUMARAL DIJO ´NO’ A LA EXPLOTACIÓN MINERA EN SU DEPARTAMENTO”, 5 JUNIO 2017.
[13] . ttp://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/pijao-y-arbelaez-dijeron-no-la-explot
[14] .Idem
[15] . Héctor Alfonso, Rojas, sociólogo, “CONSULTAS POPULARES: FALSOS ARGUMENTOS EN CONTRA Y SILENCIOS CONSCIENTES PARA DESLEGITIMARLAS”. http//mail.google.com;
[16] .Perez Amaya, Natalia, “LAS CONSULTAS  POPULARES DEBEN CUMLIRSE: U. DEL ROSARIO SOBRE PIJAO Y  ARBELÁEZ”, www.elespectador.com, 10 julio 2017;  ”LAS CONSULTAS POPULARES SÍ SON VINCULANTES”. www.unperiodico.unal.edu.co.
[17] . Moore, Jennifer, “NO A LA MINA”, 22 DE JULIO DE 2011.
[18]. https://es.slideshare.net/02036/ensayo-final-explotacin-minera-en-mxico
[19] .”Compañía de Canadá extrae petróleo sin afectar el medio ambiente”, http://expansion.mx/planetacnn/2011/04/20/compania-de-canada-extrae-petroleo-sin-afectar-el-medio-ambiente