17 agosto 2017

ATISBO 262-COMPLETO

Atisbos analíticos  262, Armenia,  agosto 12 de 2017, Humberto Vélez r, miembro  de INCOPAZ, INSTITUTO COLOMBIANO DE  Y PARA LA Paz, Cali, incopaz@gmail.com,  humbertovelezr@gmail.com,

     
VENEZUELA 2017, UN NUEVO TIPO DE GOLPE DE ESTADO
CONTRA UN GOBIERNO  PROGRESISTA   POSTNEOLIBERAL.

                        ENSAYO SOCIOPOLÍTIC0
Introducción
La condesamos en el siguiente epígrafe:
 Una insuficiente pero substantiva  síntesis de una Crisis dialéctica.
En un Estado de ciudadanos y aún de clases, la oposición  racional pero también  el ejercicio racional del poder son legítimos  y hasta necesarios para la vigencia de la democracia, pero, como lo aprendimos de Estanislao Zuleta, la racionalidad  de  esta se rompe y lesiona cuando  o los opositores echan por la borda el conjunto de reglas estratégicas pactadas o previamente instituidas, o cuando los manejadores del poder se niegan a dialogar  con los opositores, viejos o nuevos. En uno y otro caso, se está asumiendo una conducta  irracional ya frente al poder  ya en relación con su ejercicio.  Por todo esto, la democracia en todo país no puede ser un asunto de ya para siempre sino un problema en  continua y periódica revisión crítica. Para el caso concreto de la Venezuela actual, el problema se complica porque tanto en la oposición como en  el gobierno existen importantes fracturas  y tensiones internas: hay oposición legal e ilegal y en el gobierno hay grados de identificación con el proyecto chavista.  Por otra parte, estas consideraciones teóricas deben tener como contexto la índole, los alcances y las consecuencias  de los problemas y asuntos  de cara a los cuales se están produciendo los juegos de poder. Una cosa es cuando éstos sólo tienen como referente problemas rutinarios de monótonas gobernanzas  y otra cosa es cuando están en juego heterogéneos Modelos de orientación socioeconómica de la sociedad siendo éste el caso de la Venezuela actual. En el primer caso, el diálogo siempre será necesario para que, como siempre, todo siga igual, pero, en el segundo, el conversar es imprescindible no tanto para negociar Modelos que son  innegociables sino, ante todo y sobre todo, para restablecer y restaurar las reglas de juego siempre y cuando el Modelo del Gobierno sea viable como apuesta democrática.
En la actualidad toda el agua sucia e inmunda de la crisis venezolana le ha caído a Nicolás Maduro, a quien, para disminuirlo aún más, hasta muy actuales “Dictadorazos”  fácticos de varias partes del mundo, adornándose de demócratas, han llamado “dictadorzuelo”. Que todo recaiga sobre un individuo concreto, en lo metodológico no es lo más pertinente, sobre todo en un caso como éste, en el que están enfrentadas poderosas fuerzas sociopolíticas internas y externas. Es por eso por lo que urge una interpretación histórica  sobre los orígenes, desarrollos y posibles desenlaces de una crisis  que, examinada sin animosidad en clave de sus grandes logros y conquistas pero también de sus  dificultades, limitaciones y errores, permite  evidenciar que ni siquiera la figura carismática de Hugo Chávez en algunos casos concretos sale del todo bien librada. No se trata de salvar a la brava a un  Maduro que, por cierto, no es un Chávez  ni un Allende redoblado, sino, más bien, de entender la crisis para poder entender los impactos de sus posibles desenlaces que, sean los que sean, para bien o para mal serán decisivos para el presente y el  futuro de Venezuela  y de América Latina.
Aquí y en Cafarnaún, la posverdad- informar mal de manera intencional o emplear la táctica de “la noticia sustituta o no noticia” basada en la idea de que  más  eficaz que ocultar una noticia es dar otra distinta que ocupe el lugar de la noticia real[1]- siempre será un dispositivo de hiperdominación ideológica; pero, creemos nosotros, que desentrañar y reubicar la posverdad es una de las mejores formas   de empezar a luchar contra un dominio reproducido a mayor escala social. En el trasfondo de este espectáculo mediático cósmico que es la  Venezuela actual, se encuentran ora tapados ora  silenciados varios fenómenos que han venido siendo objeto de  señores que, más que para informar, parecen haber sido entrenados para desinformar  o  desubicar la información. En el caso venezolano  posverdad y no información ha habido de parte y parte, pero el extremo ha estado en los Medios de difusión, que defienden a la oposición. En el caso colombiano, por ejemplo, asombra el caso de Noticiero Nacionales que, después de la Constituyente, continúan dedicando casi 30  de sus 60 minutos de transmisión, por ejemplo, a hablar bellezas de los14 países latinoamericanos que en Lima “desautorizaron” la Constituyente como si hubiese sucedido en sus propios países o a poner de relieve las sanciones personales de Estados Unidos a dirigentes del Chavismo silenciando, en un claro ejemplo  de no noticia, apoyos y realidades como éstas:
Que  Venezuela “ni es ni representa una amenaza para la paz y la seguridad internacionales”, como lo ha señalado el presidente del Consejo de Seguridad de la Onu, el egipcio Amr Abdelalati; que, a mediados de junio, el gobierno de Trump llevó el tema del derrocamiento de Maduro al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero no logró  obtener el respaldo necesario[2]; que en la patria de Bolívar  se ha avanzado en la construcción de un Estado Comunal todavía embrionario- aquel que desliza la idea de Comunas Autogestionarias como expresión del poder soberano de la ciudadanía-; que lo que se propone la Constituyente  es perfeccionar la Carta de 1999 constitucionalizando ideas ligadas al impulso de una economía postpetrolera, así como a la institucionalización de las ya ensayadas Misiones Sociales y de nuevas formas de participación como los Consejos Comunales[3]; que para sacar avante la nueva Constituyente se ensayó un inédito sistema electoral que, manteniendo el principio del voto universal y secreto, animó  y movilizó el voto por sectores sociales[4]; que en la actual coyuntura de la etapa, Venezuela recibió el respaldo de los 57 países miembros del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en el que se destacan países como China, Rusia, Irán, La India y Pakistán[5]; que a la cita de Lima, de los 26 países latinoamericanos, 10 Cancilleres no asistieron a firmar un Acuerdo, que tenía  como presupuesto que “Venezuela ya no es una Democracia”, como si  la de muchos de sus países, la de Brasil, por ejemplo, lo fuese[6];que, por su solidario trabajo internacional, Venezuela  será Presidente  hasta el 2019  del segundo Organismo más grande del mundo, “Movimiento de Países no Alineados”, que cuenta con 12O Miembros y 17 Observadores[7]; que en el mismo día  en que en Lima se apoyaba una condena al gobierno venezolano, 12 países de ALBA o cercanos,  Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, aprobaron una declaración de respaldo al gobierno venezolano[8]; que el diario “Jornada” de México ha editorializado  destacando que “todos deben sacar la mano de Venezuela”[9]; que en la oposición venezolana se mueven dos sectores, uno que acepta el diálogo con el gobierno y que, en sus discursos, espacios y prácticas no armadas, debe ser respetado y protegido, y otro totalmente opuesto a un diálogo  del cual hacen parte personajes que, como Leopoldo López, Henrique Capriles, Antonio Ledezma y Maria Corona Machado, hicieron parte del frustrado golpe de Estado del 2002, a los  los que ahora la oposición presenta como demócratas inmaculados cuando ninguno de ellos ha logrado disimular sus conductas esquizofrénicas de insurrectos en las calles de Caracas y de demócratas convencidos en el interior de sus casas, así como  sus declaraciones a los Medios en las que posan como ciudadanos perseguidos. Entonces, como para preguntarse, ¿habrá en esta tierra algún  régimen político  que permita esa doble conducta tan contradictoria  en lo político y en lo ético?
Pero, ¿cómo es que se ha creado el imaginario de que en Venezuela existe una dictadura tan extrema que ha   logrado estremecer y afectar al conjunto del “social” venezolano? Sencillamente mintiendo, apelando a la no noticia  y repitiéndolo “in extremis” los Medios cartelizados de Estados Unidos, de la mayoría de los países de Europa y  de América, bajo monopolio privado, han logrado gestar una percepción en relación con la cual el repetirla, el decir que ocurrió y el reiterarla importa más que lo que realmente pasó.  El ya citado para-periodismo que, sobre todo en Europa y América,  desde meses atrás ha estado lanzando bobas mediáticas contra el gobierno de Venezuela y su  prestigio internacional, ha llegado a tal extremo que llevó al reflexivo y analítico Boaventura de Sousa Santos a modificar una decisión por él ya tomada , que nos cuenta así,
“El 26 de mayo suscribí un documentos elaborado por intelectuales y políticos venezolanos de varias tendencias apelando a los partidos y grupos sociales en conflicto a parar la violencia en las calles e iniciar un debate que permitiese una salida no violenta, democrática y sin la injerencia de los Estados Unidos. Decidí  no volver a pronunciarme sobre la crisis venezolana. ¿Por qué lo hago hoy?
Porque estoy abrumado con la parcialidad de la comunicación social europea, incluyendo la portuguesa, sobre la situación de Venezuela, una distorsión que recorre todos los medios para demonizar a un gobierno legítimamente electo, atizar el incendio social y político y legitimar una intervención extranjera de consecuencias incalculables. La prensa española llega al punto de embarcarse en la perversidad difundiendo noticias falsas sobre la posición del gobierno portugués…Los desaciertos de un gobierno democrático se resuelven por la vía democrática. Por cierto que los venezolanos pueden (incluyendo a muchos chavistas críticos) cuestionar la oportunidad de la convocatoria, sobre todo teniendo en cuenta que disponen de la Constitución de 1999, promovida por el presidente Chávez…Pero nada de eso justifica el clima insurreccional que la oposición ha radicalizado en semanas siguientes  y cuyo objetivo no es corregir los errores de la revolución bolivariana sino ponerle fin e imponer salidas neoliberales (como está  sucediendo en Brasil y Argentina) con todo lo que ello significó para las mayorías pobres de Venezuela”. [10]
No habría mucho más que añadir,  para estar del todo de acuerdo con Boaventura, si se señala que  la creación de un clima insurreccional tan extremo como el que ha buscado gestar un sector importante de la oposición, ni siquiera se justificaría si se explicitan las intenciones y  los deseos de los actuales chavistas  de desarrollar y perfeccionar  la Carta  de 1999 constitucionalizando los avances del proceso bolivariano con  elementos propios de un Estado Comunal y de un nuevo  e inédito sistema electoral, que combina sufragio universal con votación por sectores sociales.
Destapado un  primer problema, el de que en elecciones para la Constituyente, el gobierno no habría sacado, de acuerdo con la oposición,  sino 2.4 millones de votos, su lectura puede ser así:
En Venezuela, como votación, sobre todo y ante todo, de las barriadas comunales de sus grandes ciudades y de  una amplia fracción de los sectores populares  y sin el voto de las  clases altas y muy poquiticos de las medias, y sin  contar la votación de la población indígena y sin que haya habido elecciones en el exterior, hubo entre 7 y 8 millones de votos a favor de la Constituyente. El gran testigo involuntario de certificación de este volumen de sufragios, de modo paradojal, ha resultado siendo la Entidad Técnica extranjera, Smartmatic, encargada  del sistema del voto electrónico, cuyo director, Antonio Mugica,  antes de  dar su declaración en Londres después de haber abandonado, con los pies en polvorosa, a Venezuela con sus 20 empleados, denunció de modo apriorístico,
“la diferencia entre la cantidad anunciada- ocho millones o sea 41.55% del padrón electoral-  y la que arroja el sistema es por lo menos de un millón de electores, pero ahí está la información para una auditoría más minuciosa.., pues la cifra es un estimado”.[11]
No se trata de negar la posibilidad de que haya habido algún tipo de fraude que, por pequeño que sea, por su perversidad intrínseca siempre  será condenable, pero por la cantidad y consecuencias, una cosa es un fraude de un millón y otra cosa  es uno de 6 millones de sufragios, que sería la cifra fraudulenta que la oposición le atribuyó al gobierno, pues éste no habría obtenido sino 2.4 millones de votos, o sea, un 12.4% del padrón electoral. De todas maneras, ahí tiene el gobierno las cifras para cualquier auditoría independiente, lo que no puede decir la oposición, pues la misma noche de su consulta fáctica incineraron las presumibles 7.5 millones de papeletas de los participantes. Lo que parece válido es que Venezuela electoralmente se encuentra fragmentada en dos fracciones que arrastra cada una entre 6  y  7.5  millones de votos siendo unos de sus polos, el del Socialismo del Siglo XXI traducido  en  la vigorosa movilización de las Comunas Populares y, el otro, los ocho partidos o movimientos políticos cercanos a las posiciones de  una u otra fracción de la burguesía y del imperio norteamericano. Pero, lo más preocupante y grave  es que en  uno y otro extremo de la polarización se mueve  una fracción  armada. Entonces, nada tan cercano como ésta de Venezuela a la posibilidad de una guerra civil si en el corto plazo no se encuentra una salida de dialogo y de acuerdos democráticos, más   metodológicos que programáticos, pero sin injerencias externas ni de países y mucho menos de imperios.
Veamos ahora  un segundo problema, que es una mentira a rajatabla, a la  que,  exhibida así,  la opinión pública colombiana le puede brindar otra mirada, que trascienda el  perverso  cuento del castrochavismo, de modo presumible,  vigente en Venezuela:
En la economía de este país en 1998, antes de la llegada de Hugo Chávez al gobierno, el sector privado capitalista  generaba el 59.3% del Producto Bruto interno y durante toda la gobernanza  del  “socialista” gobernante venezolano ese  porcentaje se mantuvo entre el 57 y el 62.8% ubicándose  en la actualidad de Maduro  en un 58.1%, de acuerdo con información del Banco Central de Venezuela para el 2016.[12] Esto en cuanto a la producción de mercancías o de valores de cambio, que es lo típico del capitalismo. En segundo lugar, en contraste con lo que muchos creen, en este país existe una robusta clase capitalista, con sus fracciones de clase, la industrial y la comercial subordinadas a la  financiera, muy bien organizadas, que poseen  250.000 empresas. En el  Grupo Forbes, entre los más multimillonarios del Mundo aparecen tres venezolanos: Juan Carlos Escotet, Gustavo Cismeros y Lorenzo Mendoza. Mucha de  esta empiria  nos las proporciona el profesor de Economía de la Universidad Central de Bogotá,  Carlos Duque García en un corto y preciso y rico Ensayo titulado “Capitalismo, ¿fantasma o realidad en Venezuela?[13] Y para los que pregonan que en Venezuela no  ha hay una clase social asalariada sino una masa de burócratas parasitarios de un Estado Totalitario, se les puede recordar que en el país hermano para el segundo semestre del 2015 en el sector privado laboraba  el 79.3% de los trabajadores. Finalmente, habrá que resaltar que el ahorro y la acumulación de capital  en Venezuela ha tenido un origen claramente privado acompañado por una  fuerte inversión extranjera que , de acuerdo con el  Banco Mundial, para el 2014, alcanzó 27 mil millones de dólares. Ya la quisieran las clases dirigentes de Colombia.
Como reza el dicho popular al hablar de brujas, “no hay que creer en ellas, pero que las hay, las hay”, muchos ciudadanos, y sobre todo ciudadanas,  metiéndose bajo el sobaco la anterior información, parecen pregonar, “aunque no hay que creer en el socialismo, en Venezuela, que  lo hay, lo hay, pues en la época de Chávez hubo cientos y cientos de expropiaciones, sobre todo,  en los sectores vivienda y latifundios”. Cierto que las hubo en el período 2007-2009, pero no tocaron a los grandes capitalistas ni modificaron en nada el carácter capitalista de la economía, pues sólo afectaron al 1% de las 250 mil empresas ya referenciadas y a las empresas afectadas se les pagaron indemnizaciones acordadas entre el Estado y el Gran Capital, amén de que muy pronto, ubicándose aquí un primer importante error del chavismo, entraron en crisis por fallas en la gestión y por el incipiente chantaje económico de la oposición, viéndose  el Estado en la obligación de refinanciarlas vía la renta petrolera.[14] Pero, “si no hay una economía socialista, dirán otros, por lo menos su Estado  sí es un Estado Totalitario de partido único similar al existente en Cuba o al que  existía en la Unión Soviética. De todas maneras, no se  podrá ocultar que   en la tierra de Bolívar no existe un sistema político de partido único pues, cualesquiera que sean su status y posiciones, existe una oposición pluripartidista, que no participó en las elecciones para la Constituyente, porque  ella misma así lo decidió; ahora en el período  posconstituyente, algunos de esos partidos  y movimientos políticos– Acción Democrática, varios cuadros de Primero Justicia, Un nuevo Tiempo, Avanzada Progresista y Movimiento Progresista de Venezuela- han  mostrado interés en participar en diciembre en las elecciones para Gobernadores, mientras que otros- Primero Justicia, los partidos del ala pirómana como Voluntad Popular, Vente Venezuela, Alianza Bravo Pueblo y el resto del MUD-  optan por seguir en la línea insurreccional de desobediencia y no participación electoral.[15]   
 Aunque en Venezuela, durante todo el proceso de la revolución bolivariana, han asomado la cabeza elementos y notas de un embrionario “Estado Comunal”- noción todavía en debate  que desliza  la idea de Comunas autogestionarias como expresión del gobierno del Pueblo[16]- el que se ha mantenido, y hasta profundizado, ha sido el viejo Estado Petrolero, de inspiración liberal, que es desde donde  Maduro ha echado mano para derivar los dispositivos institucionales necesarios
1.      ya para defenderse de un amplio sector de dirigentes de la oposición con su periódica  convocatoria a  un nuevo tipo de insurrección, una ”burguesa-pequeño burguesa-untada de pueblo”, conducta defensiva que  es legítima para cualquier gobierno  que haya sido  elegido de modo legal constitucional; al frente de la oposición, con apariciones periódicas y oportunas, ha habido una vanguardia violenta armada que ha tenido distintas presencias como, por ejemplo, el intento de toma  de la Base Francisco Miranda el 19 de abril de 2017 y ahora  con la rebelión en el Fuerte  Paramacay[17], liderada por el excapitán Caguaripano retirado desde el 2014 de la Guardia Nacional,  con lo que se ha buscado crear la sensación de muchas fracturas en el Ejército, así como animar una reacción en cadena en el resto de las instalaciones militares, evento que hasta ahora no ha despegado;
2.       ya para reprimir, lo que es cuestionable,  a algunas corrientes críticas del chavismo y de  la oposición desarmada siendo en el tratamiento de este eje político donde Maduro más ha fallado ;y
3.      ya para aislar a ciertos sectores chavistas armados, pues un signo destacado de los nuevos gobiernos, entre ellos el de la Revolución Bolivariana, que durante las dos últimas décadas se han instaurado en América Latina ha sido el de empujar importantes cambios y transformaciones sociales sin apelar a los fusiles.
Destapados, entonces, la economía y el  Estado, esto es lo que se observa en Venezuela: Una economía capitalista y un Estado liberal en profunda crisis con dos fuerzas sociopolíticas bordeando las orillas de una guerra civil si, en el corto plazo, no encuentran en el régimen político una salida para negociar no un  Modelo de Sociedad y de Estado, que para cada parte objetivamente  es distinto, sino para pactar, sin armas en la mano y sin intervenciones extranjeras inadecuadas e irrespetuosas, un conjunto de reglas de juego político-electorales-culturales que reorienten por los cauces de la democracia participativa sus respectivas luchas ideológico-político-programáticas.
Es por todo esto porque no podemos si no estar de acuerdo con la conclusión a la que llegó  Carlos Duque García en su ya citado Ensayo,
Las políticas económicas del chavismo (controles de precios, subsidios, expropiaciones marginales, etc.) no han cambiado el carácter capitalista de la economía venezolana, ni constituyen la expresión de una revolución social que haya derrocado a la clase dirigente, sino más bien una reforma social en el marco del respeto al gran capital, nacional y extranjero.  Y la indudable crisis de abastecimiento e inflación desbocada no es otra muestra del fracaso mundial del socialismo, sino acaso del mal manejo de una economía capitalista por parte de un gobierno intervencionista”. 
 Entonces, dada la posibilidad potencial de que la situación interna en Venezuela devenga en una guerra civil, en lo político y en lo ético urge propiciar y afianzar los diálogos internos entre el Gobierno y la Oposición legal para producir rápidos y oportunos acuerdos de índole más metodológica que programática.

1.      Una corta y necesaria historia del Chavismo
De acuerdo con Luigi  Ferrajoli, un Estado no se justifica a sí mismo, sino que sólo se legitima por su importante función instrumental en la medida en que de modo progresivo haga vigentes, a través  de leyes y dispositivos efectivos especiales, el conjunto de los derechos de los ciudadanos.[18] Una buena parte de ls reformas constitucionales que hubo en América Latina en las dos últimas décadas del siglo pasado tuvieron como referente  a la avanzada liberal  logrando algunas de ellas alcanzar la condición de un Estado Constitucional tal como lo ha definido el jurista italiano contándose, entre ellas, la Constitución venezolana de 1999, impulsada por Hugo Chavez y el incipiente chavismo bajo la denominación 

 Notas de Pie de página. 

[1] . Diez Rodriguez, Angeles, profesora de la Universidad Cumpletense de Madrid, “Cómo no dar una noticia. Paraperiodistas españoles ante la Constituyente venezolana”, 09-08-2017.
[2] . “ONU afirma que Venezuela  no amenaza l paz mundial” www.resumenlatinoamericano.org, 13-08-2017.
[3] .¿Para qué la Constituyente? www.telesurtv.net, 03-04-2017.

[4] . “Tres Preguntas sobre la Constituyente en Venezuela”, www.telesurtv.net, 05-08-2017:
[5] . “Venezuela recibe el apoyo de 57 países en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU2, www.mundo.spuniknews.com , 22-06-2017.
[6] . www.cooperativa.cl, 16-08-2017.
[7] . “Venezuela asume presidencia del Movimiento de Países no ALIEADOS”, www.resumenlatinoamericano.com, 15-09-2016.
[8] . “Qué es ALBA?”,  www.miraicri.org,
[9] .”Todos deben sacar la mano de Venezuela”, www.jornada.unam.mx, int.search.tb.ask.com .
[10] .Boaventura De Sousa Santos, “En Defensa de Venezuela”, www.jornada.unam.mx, 28-o7-2017.
[11] . “La Empresa encargada del voto electrónico con conforma el fraude  en la Constituyente de Maduro”. BBC. Las2orillas, www.las2orillas.co, 02-08-2017.
[12]. Idem
[13] . Duque García, Carlos.”Capitalismo ¿fantasma o realidad en Venezuela?, www.razónpublica.com, 31-VII-2017.
[15] .Hernández, Clodovaldo, “La oposición está metida en un “trancazo”, www.supuestonegado.com.
[16] .Denis, Roland, “Estado Comunal o Revolución Comunal”, www.aporrea.org, 15-01-2014.
[17] “.Fanb repelió ataque contra el Frente Paramacay”, www.albaciudad.com,
[18] .Farrajoli, Luigi

14 agosto 2017

ATISBO 262-VENEZUELA 2017, UN NUEVO TIPO DE GOLPE DE ESTADO NO CONTRA UNA INEXISTENTE REVOLUCION SOCIALISTA SINO CONTRA UN GOBIERNO CAPITALISTA PETROLERO POSTNEOLIBERAL

Atisbos analíticos  262,
VENEZUELA 2017, UN NUEVO TIPO DE GOLPE DE ESTADO NO CONTRA UNA inexistente REVOLUCIÓN SOCIALISTA  SINO CONTRA UN GOBIERNO CAPITALISTA PETROLERO  POSTNEOLIBERAL.
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 ENSAYO SOCIOPOLÍTIC0

Introducción

La condesamos en el siguiente epígrafe: Una insuficiente pero substantiva  síntesis de una Crisis dialéctica.
A los lectores que, por las razones que sean, no puedan leer todo el Ensayo, les rogamos la paciencia necesaria para, por lo menos, echarle un vistazo a  la presente  Introducción.
En la actualidad toda el agua sucia e inmunda de la crisis venezolana le ha caído a Nicolás Maduro a quien hasta muy actuales “Dictadorazos”  fácticos de varias partes del mundo, adornados de demócratas, para disminuirlo aún más,  han caracterizado como   “dictadorzuelo”. Que todo recaiga sobre un individuo concreto, en lo metodológico no es lo más pertinente, sobre todo en un caso como éste, en el que están enfrentadas poderosas fuerzas sociopolíticas. Es por eso por lo que urge una interpretación histórica  sobre los orígenes, desarrollos y posibles desenlaces de una crisis  que, examinada sin animosidad en clave de sus grandes logros y conquistas pero también de sus  dificultades, limitaciones y errores, evidencia que ni siquiera la figura carismática de Hugo Chávez sale del todo bien librada. No se trata de salvar a la brava a un  Maduro que, por cierto, no ha estado a la altura, sino, más bien, de entender la crisis para poder entender los impactos de sus posibles desenlaces que, sean los que sean, para bien o para mal serán decisivos para el presente y el  futuro de Venezuela  y de América Latina.
Aquí y en Cafarnaún, la posverdad- informar mal, de manera intencional, en cualquiera de sus versiones como lo han venido  haciendo los Medios de Difusión,  sobre todo en lo relativo  a tapar y silenciar la realidad- siempre será un dispositivo de sobredominación ideológica, pero desentrañarla y desmontarla es una de las mejores formas   de empezar a luchar contra ella. En el trasfondo de este espectáculo mediático cósmico que es la  Venezuela actual, se encuentran tapados y  silenciados varios fenómenos que han venido siendo objeto de la llamada posverdad y  que trascienden al  débil maduro de carne y hueso
Despelotado el primer fenómeno, éste  puede leerse así: en Venezuela, como votación, sobre todo y ante todo, de las barriadas comunales de sus grandes ciudades y de  una amplia fracción de los sectores populares  y sin el voto de las  clases altas y muy poquiticos de las medias, y sin  contar la votación de la población indígena y sin que haya habido elecciones en el exterior, hubo entre 7 y 8 millones de votos a favor de la Constituyente. El gran testigo involuntario de certificación de este volumen de sufragios, de modo paradojal, ha resultado siendo la Entidad Técnica extranjera, Smartmatic, encargada  del sistema del voto electrónico, cuyo director, Antonio Mugica,  antes de  dar su declaración en Londres después de haber abandonado, con pies de polvorosa, a Venezuela con sus 20 empleados, denunció de modo apriorístico,
“la diferencia entre la cantidad anunciada- ocho millones o sea 41.55% del padrón electoral-  y la que arroja el sistema es por lo menos de un millón de electores, pero ahí está la información para una auditoría más minuciosa.., pues la cifra es un estimado”.[1]
No se trata de negar la posibilidad de que haya habido algún tipo de fraude que, por pequeño que sea, por su perversidad intrínseca siempre  será condenable, pero por la cantidad y consecuencias, una cosa es un fraude de un millón y otra cosa  es uno de 6 millones de sufragios, que sería la cifra fraudulenta que la oposición le atribuyó al gobierno, pues éste no habría obtenido sino 2.4 millones de votos, o sea, un 12.4% del padrón electoral. De todas maneras, ahí están las cifras para cualquier auditoría, lo que no puede decir la oposición, pues la misma noche de su consulta fáctica fueron incineradas las presumibles 7.5 millones de papeletas de los participantes. Lo que parece cierto es que Venezuela electoralmente se encuentra fragmentada encontrándose unos de sus polos, el del Socialismo del Siglo XXI, en la vigorosa movilización de las Comunas Populares y, el otro, en ocho partidos o movimientos políticos cercanos a las posiciones de  una u otra fracción de la burguesía y del imperio norteamericano con el agravante de que en  uno y otro extremo existe un sector armado. Nada tan cercano como ésta a la posibilidad de una guerra civil si en el corto plazo no se encuentra una salida de dialogo y acuerdos democráticos más que programáticos de tipo metodológico sin injerencias externas ni de países y mucho menos de imperios.
 Veamos ahora a un segundo despelotado al que,  exhibido así,  la opinión pública colombiana le puede brindar otra mirada, que trascienda el  embrujado  mito del castrochavismo, de modo presumible,  vigente en Venezuela: En la economía de este país en 1998, antes de la llegada de Hugo Chávez al gobierno, el sector privado capitalista  generaba el 59.3% del Producto Bruto interno y durante toda la gobernanza  del  “socialista” gobernante venezolano ese  porcentaje se mantuvo entre el 57 y el 62.8% ubicándose  en la actualidad de Maduro  en un 58.1%, de acuerdo con información del Banco Central de Venezuela para el 2016. Esto en cuanto a la producción de mercancías o de valores de cambio, que es lo típico del capitalismo. En segundo lugar, en contraste con lo que muchos creen, en este país existe una robusta clase capitalista, con sus fracciones de clase, industrial, comercial y financiera, muy bien organizadas, que poseen  250.000 empresas. En el  Grupo Forbes, entre los más multimillonarios del Mundo aparecen tres venezolanos: Juan Carlos Escotet, Gustavo Cismeros y Lorenzo Mendoza. Mucha de  esta empiria  nos las proporciona el profesor de Economía de la Universidad Central de Bogotá,  Carlos Duque García en un corto y preciso y rico Ensayo titulado “Capitalismo, ¿fantasma o realidad en Venezuela?[2] Y para los que pregonan que en Venezuela no  ha hay una clase social asalariada sino una masa de burócratas parasitarios de un Estado Totalitario, se les puede recordar que en el país hermano para el segundo semestre del 2015 en el sector privado laboraba  el 79.3% de los trabajadores. Finalmente, habrá que resaltar que el ahorro y la acumulación de capital  en Venezuela ha tenido un origen claramente privado acompañado por una  fuerte inversión extranjera que , de acuerdo con el  Banco Mundial, para el 2014, alcanzó 27 mil millones de dólares.
Como reza el dicho popular al hablar de brujas, “no hay que creer en ellas, pero que las hay, las hay”, muchos ciudadanos, y sobre todo ciudadanas,  metiéndose bajo el sobaco la anterior información, parecen pregonar, “aunque no hay que creer en el socialismo, en Venezuela, que  lo hay, lo hay, pues en la época de Chávez hubo cientos y cientos de expropiaciones, sobre todo,  en los sectores vivienda y latifundios”. Cierto que las hubo en el período 2007-2009, pero no tocaron a los grandes capitalistas ni modificaron en nada el carácter capitalista de la economía, pues sólo afectaron al 1% de las 250 mil empresas ya referenciadas y a las empresas afectadas se les pagaron indemnizaciones acordadas entre el Estado y el Gran Capital, amén de que muy pronto, ubicándose aquí un primer importante error del chavismo, entraron en crisis por fallas en la gestión y por el incipiente chantaje económico de la oposición, viéndose  el Estado en la obligación de refinanciarlas vía la renta petrolera.[3] Pero, “si no hay una economía socialista, dirán otros, por lo menos su Estado  sí es un Estado Totalitario de partido único similar al existente en Cuba o al que  existía en la Unión Soviética. De todas maneras, no se  podrá ocultar que   en la tierra de Bolívar no existe un sistema político de partido único pues, cualesquiera que sean su status y posiciones, existe una oposición pluripartidista, que no participó en las elecciones para la Constituyente, porque  ella misma así lo decidió; ahora en el período  posconstituyente, algunos de esos partidos  y movimientos políticos– Acción Democrática, varios cuadros de Primero Justicia, Un nuevo Tiempo, Avanzada Progresista y Movimiento Progresista de Venezuela- han  mostrado interés en participar en diciembre en las elecciones para Gobernadores, mientras que otros- Primero Justicia, los partidos del ala pirómana como Voluntad Popular, Vente Venezuela, Alianza Bravo Pueblo y el resto del MUD-  optan por seguir en la línea insurreccional de desobediencia y no participación electoral.[4]   
 Aunque en Venezuela, durante todo el proceso de la revolución bolivariana, han asomado la cabeza elementos y notas de un embrionario “Estado Comunal”, el que se ha mantenido, y hasta profundizado, ha sido el viejo Estado Petrolero, de inspiración liberal, que es desde donde  Maduro ha echado mano para derivar los dispositivos institucionales necesarios
1.      ya para defenderse de un amplio sector de dirigentes de la oposición con su periódica  convocatoria a  un nuevo tipo de insurrección, una ”burguesa-pequeño burguesa-untada de pueblo”, conducta defensiva que  es legítima para cualquier gobierno  que haya sido  elegido de modo legal constitucional; al frente de la oposición, con apariciones periódicas y oportunas, ha habido una vanguardia violenta armada que ha tenido distintas presencias como, por ejemplo, el intento de toma  de la Base Francisco Miranda el 19 de abril de 2017 y ahora  con la rebelión en el Fuerte  Paramacay[5], liderada por el excapitán Caguaripano retirado desde el 2014 de la Guardia Nacional,  con lo que se ha buscado animar una reacción en cadena en el resto de las instalaciones militares, evento que hasta ahora no ha despegado;
2.       ya para reprimir, lo que es cuestionable,  a algunas corrientes críticas del chavismo y de  la oposición desarmada siendo en el tratamiento de este eje político donde Maduro más ha fallado ;y
3.      ya para aislar a ciertos sectores chavistas armados, pues un signo destacado de los nuevos gobiernos, entre ellos el de la Revolución Bolivariana, que durante las dos últimas décadas se han instaurado en América Latina ha sido el de empujar importantes cambios y transformaciones sociales sin apelar a los fusiles.
Despelotados, entonces, la economía y el  Estado, esto es lo que se observa en Venezuela: Una economía capitalista y un Estado liberal en profunda crisis con dos fuerzas sociopolíticas bordeando las orillas de una guerra civil si, en el corto plazo, no encuentran en el régimen político una salida para negociar no un  Modelo de Sociedad y de Estado, que para cada parte objetivamente  es distinto, sino para pactar, sin armas en la mano y sin intervenciones extranjeras inadecuadas e irrespetuosas, un conjunto de reglas de juego político-electorales-culturales que reorienten por los cauces de la democracia participativa sus respectivas luchas ideológico-político-programáticas.
Es por todo esto porque no podemos si no estar de acuerdo con la conclusión a la que llegó  Carlos Duque García en su ya citado Ensayo,
Las políticas económicas del chavismo (controles de precios, subsidios, expropiaciones marginales, etc.) no han cambiado el carácter capitalista de la economía venezolana, ni constituyen la expresión de una revolución social que haya derrocado a la clase dirigente, sino más bien una reforma social en el marco del respeto al gran capital, nacional y extranjero.  Y la indudable crisis de abastecimiento e inflación desbocada no es otra muestra del fracaso mundial del socialismo, sino acaso del mal manejo de una economía capitalista por parte de un gobierno intervencionista”. 
De todas maneras, lo que hay sacar de la cabecita de muchos es la idea o la representación de que lo que está acaeciendo en Venezuela no es más que la expresión de un Maduro  antidemocrático, que está persiguiendo a muerte a  una masa de demócratas,  heroicos defensores de la democracia, no de cualquiera, sino de la liberal con sus principios de la división de poderes que neutralizaría la posibilidad de una  dictadura. Maduro, bueno o regular o malo, no ha sido sino un dirigente más  de un dificultoso y todavía embrionario  proceso  de construcción participativa de un nuevo Estado Comunal en una sociedad que, como la venezolana, posee las mayores reservas de petróleo del mundo siendo, por lo tanto, elevadísimo el interés del imperio norteamericano por mantener los más robustos controles sobre sus distintos gobiernos. Si se saca este contexto del análisis, Maduro quedaría reducido a mucho menos de lo que en la actualidad la oposición afirma de él.

  1.Una corta historia e los orígenes y evolución de la crisis
Como lo ha destacado Luigi Ferrajoli, notable neoconstitucionalista,  un Estado no se justifica a sí mismo, sino que sólo se legitima por su importante función instrumental en la medida en que, de modo progresivo,  haga realidad, a través de leyes socialmente efectivas, el conjunto de los derechos ciudadanos.  (3)

 IMPRESA  EN CONSTRUCCIÓN  NELSON MANRIQUE
La hora cero de Venezuela
     8 Ago 2017 | 5:00 h

Nelson Manrique
Una proposición de Hegel, que Marx hacía suya, afirma que la verdad está en el todo, y es ese “todo” la primera víctima de los enfrentamientos que hoy desgarran al hermano pueblo venezolano.

Hay dos versiones cerradas y monolíticas sobre lo que sucede en Venezuela. Para la primera un gobierno usurpador, corrupto, autoritario y criminal ha llevado a Venezuela al desastre y ha obligado a cientos de miles de venezolanos a huir de su patria porque no tienen cómo sobrevivir al desabastecimiento y la violencia estatal.  Se trata ahora de restablecer la democracia, previo derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro, y devolver el gobierno de Venezuela a los buenos venezolanos, agrupados en los partidos de la oposición. 

Para la segunda versión, la situación que enfrenta Venezuela es el resultado de décadas de saqueo imperialista y de mal gobierno de las corruptas oligarquías nativas. El régimen de Hugo Chávez, y su sucesor Nicolás Maduro, han devuelto la soberanía y han aportado conquistas sociales y derechos fundamentales al pueblo venezolano. 

Cada versión silencia la parte que rompe la unidad ideológica de su relato. La derecha silencia que la llegada de Hugo Chávez al poder fue precedida por décadas de una corrupción institucional que llegó a su clímax con el gobierno de Acción Democrática, la corrupción aún para los estándares latinoamericanos era demasiado y desembocó en una gran crisis estructural. Se olvida que los paquetes de ajustes estructurales impuestos por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, a comienzos de los 90, provocaron el “Caracazo”, que dejó, según cifras oficiales, 300 muertos, aunque versiones independientes hablan de 3 mil. 
Es imposible entender el ascenso de Chávez al poder y el respaldo que consiguió sin estos antecedentes. La derecha venezolana silencia que el régimen de Maduro fue elegido democráticamente, en comicios que el Instituto Carter, presidido por el ex presidente norteamericano Jimmy Carter, uno de los organismos más prestigiosos del mundo, declaró intachables. Suele silenciar asimismo que de 20 elecciones a las que convocó el chavismo ganó 18 y acató los resultados de los 2 adversos. 

Los partidarios de Maduro a su vez, suelen obviar que buena parte del apoyo popular del chavismo se basó en una amplia política redistributiva, posibilitada por el alza descomunal de los precios del petróleo a lo largo de la primera década del siglo XXI, pero que era insostenible. La revolución bolivariana, al no ir a una diversificación del aparato productivo y limitarse a redistribuir, creó un sistema de asistencia social que solo podía durar lo que durara la bonanza petrolera. Cuando Hugo Chávez llegó al poder el precio del barril de petróleo bordeaba los $ 16, durante la siguiente década llegó hasta cerca de $ 200, ahora oscila torno a los $ 40. No hay una nueva bonanza que permita revertir la situación.

La crisis que atraviesa el régimen de Maduro es alimentada por la corrupción asociada a la bonanza petrolera y a la concentración del poder. Es evidente que según avance el tiempo el régimen tendrá que ir recurriendo a un mayor autoritarismo, a medida que avance la erosión del consenso que lo sostiene.
La crisis institucional, provocada por el enfrentamiento sin salida entre el Ejecutivo y la Asamblea Nacional, se ha saldado con la instalación de la Asamblea Constituyente convocada por Maduro. Pero esto no soluciona la crisis política sino la agrava. El referéndum convocado previamente por la oposición movilizó a millones de venezolanos, y mostró un país dividido transversalmente. Las decenas de miles de venezolanos que buscan cómo  ganarse la vida en nuestro país y en el resto de América Latina no son, definitivamente, oligarcas. 

Cerrarse sobre una versión y negar la parte de verdad que contiene la otra es un aporte seguro al camino que conduce a una tragedia. Teniendo el Ejecutivo el control de las Fuerzas Armadas, la derecha no tiene cómo imponer sus intereses sino es por medio de la violencia, y esta solo es posible con el apoyo norteamericano. El escenario se está creando: está la asonada militar del domingo, la enorme campaña mediática mundial contra la revolución bolivariana, la creación de una correlación institucional que aísle totalmente al régimen de Maduro, en la cual el gobierno de PPK está jugando un papel protagónico. 
Quizás ya sea tarde, pero si no se crea el espacio para el diálogo solo queda la violencia, y esta puede arrasar con todo. El mayor aporte que podemos hacer es exigir que los problemas de Venezuela los solucionen soberanamente los venezolanos.
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Notas de Pie de Página


[1] . “La Empresa encargada del voto electrónico con conforma el fraude  en la Constituyente de Maduro”. BBC. Las2orillas, www.las2orillas.co, 02-08-2017.
[2] . Duque García, Carlos.”Capitalismo ¿fantasma o realidad en Venezuela?, www.razónpublica.com, 31-VII-2017.
[3]
[4] .Hernández, Clodovaldo, “La oposición está metida en un “trancazo”, www.supuestonegado.com.
[5] “.Fanb repelió ataque contra el Frente Paramacay”, www.albaciudad.com

20 julio 2017

ATISBO ANALÍTICO 261

Atisbos analíticos  No 261, 20 julio de 2017, Humberto Vélez R, Redunipaz Nodo del sur occidente colombiano, miembro de incopaz, Instituto colombiano de y para la Paz, Cali-Colombia. humbertovelezr@gmail.com Celular: 3005047762-Armenia (Quindío) Colombia
 Docente Investigador, profesor HONORARIO de la Universidad del Valle 
Miembro Fundador de REDUNIPAZ
Consultor y Asesor de Programas de transformación de Conflictos









(PARA LAS PERSONAS QUE NO PUEDAN LEER TODO EL ENSAYO, 
AQUÍ VAN LAS CONCLUSIONES):
Pero, en este país que, de modo leguleyo, se solaza sacralizando el derecho, no nos podemos dejar  enredar por un  asunto sobre el que el lenguaje de la propia Constitución del 91 es limitado pues deja la impresión de que Estado sólo es lo que se refiere al Ejecutivo Central y a sus Instancias Superiores como si las Regiones y  Municipios no hiciesen parte íntima de su estructura y funcionamiento. Esto en realidad de verdad, en la práctica, ha sido  coherente con un Estado que, más bien poco, y en muchos casos casi nada, ha funcionado como Estado Regional o  como Estado Municipal. Ha sido por eso por lo que se ha instituido que a los Municipios les compete el manejo del uso del suelo y al Estado, el Central o Único, el manejo del uso del subsuelo cuando, en lo politológico-jurídico-antropológico,  tanto  lo nacional como  lo regional y  lo  municipal se refieren a un   único  Estado en distintos niveles de presencia y de acción territorial. 

Ha sido esa poco clara  distinción jurídica entre el suelo-subsuelo y las instancias para su manejo, la que más ha enredado el debate sobre las Consultas Populares.
Más allá de lo que señalen las  Máximas Instancias Judiciales, las Cortes y Consejos  Superiores, el anterior constituye un marco funcional  para proporcionarle  inteligencia al asunto del carácter vinculante de las Consultas Populares. Para comenzar, el art 103 de la Constitución Política de Colombia  consagra la Consulta Popular entre los mecanismos de participación del pueblo en ejercicio de su soberanía, precisando que La Ley los reglamentará y añade,

“El estado contribuirá a la organización, promoción y capacitación de las asociaciones profesionales, cívicas, sindicales, comunitarias…con el objeto de que constituyan mecanismos democráticos de representación en las diferentes instancias de participación, concertación, control y vigilancia de la gestión pública, que se establezcan”.

Se hace claro así que la Gestión Pública  se realiza tanto el nivel Central del Estado como en  sus niveles Regionales y Locales?

 Ya constitucionalizadas en el artículo 103, las Consultas Populares han encontrado su soporte legal más importante en la Sentencia  T445 del  2016  de la Corte Constitucional siendo, a su turno,   reglamentadas por  la Leyes 134 de 1994  y 1757  del 2015. Ambas  leyes asumen  la misma definición de la Consulta popular como
“la institución mediante la cual una pregunta de carácter general de trascendencia nacional o territorial  es sometida por  el Presidente, el Gobernador o el Alcalde a consideración del pueblo para que éste se pronuncie”.

 Pero, la iniciativa también  puede provenir de la ciudadanía “atendiendo al procedimiento general establecido” siendo esto lo que ha sucedido en las últimas 7 Consultas cuya definición ha sido  resultado de un acuerdo entre los Alcaldes, los Consejos Municipales y las Ciudadanías locales. Por otra parte, el objeto de las Consultas ha sido taxativo: o asuntos de paz o de medio ambiente o de Empresas Públicas o ligados a la  creación de municipios, así como a la exploración sísmica y a la perforación, exploración, explotación y transporte de hidrocarburos. Ha sido así como se han construido los  otros soportes  jurídicos de las Consultas Populares,

En la Sentencia T445 del 016 se falla: “Los Entes territoriales poseen la competencia  para regular el uso del suelo y garantizar la protección del medio ambiente, incluso  si al ejercer dicha prerrogativa terminan prohibiendo la actividad minera”, que ha generado “importantes afectaciones a los derechos de los campesinos y comunidades agrarias de nuestro país”. Por su parte, en su artículo 8 ley 134 de 1994, en la relación con las Consultas Populares, precisa, “en todos los casos, la decisión del pueblo es obligatoria”. Y la ley  136 del mismo año, reza así: “Cuando el desarrollo de proyectos de naturaleza turística o minera o de otro tipo amenace con crear un cambio 

significativo en el uso del suelo, que dé lugar  a una transformación de las actividades tradicionales del municipio, se deberá realizar una Consulta Popular”. A su vez  la ley 1757 del 2015 señala: Es vinculante “la Consulta sometida al pueblo que haya obtenido el voto afirmativo de la mitad más  uno de los sufragios válidos, siempre y cuando haya participado no menos de la tercera parte de los electores del respectivo censo electoral”, condiciones cumplidas, algunas con holgura,  en las últimas siete Consultas Populares. Por otra parte, a favor del carácter vinculante de estas consultas se ha pronunciado, con sólidos argumentos analíticos, la academia de Universidades como el  Rosario  y la Nacional de Bogotá.[1]

Por lo tanto, por razones constitucionales, legales y jurisprudenciales los resultados  de las  Consultas Populares son obligatorios y, por lo tanto, vinculantes y, en consecuencia, con mucho pesar por los proyectos, algunos con ciertos beneficios, y las empresas, algunas que no todas, arrastradas por el afán de ganancia, su accionar ha quedado en entredicho.

Se ha gestado así, una aguda tensión  y un grave  impase entre dos ejes de la Acción del Estado, el central  y el municipal, las Comunidades locales y las Empresas afectadas. La situación actual se ha tornado más dificultosa dado lo que señalamos desde un principio de este Ensayo: Como  la  aplicación de los    principios que  en el corto, mediano y largo plazo, deben inspirar y regular  el manejo del medio ambiente y de las reservas de aguas, es casi inviable en Estados  cuyos Modelos socioeconómicos constituyen una u otra versión de extractivismo crudo, como es el caso de la Colombia actual,  lo más sano y pedagógico sería  declarar de entrada  que no es que  en la economía no deba haber un sector económico de extracción minera y de hidrocarburos, pero  que el Modelo en si, como orientador y ordenador central de la vida social, es éticamente condenable  y técnicamente perverso.
Ese es el contexto real desde el  cual se debe partir , el de un Estado  con un modelo extractivista ya instalado, difícilmente desmontable en el corto y mediano plazo en una sociedad en la que hasta muchos  liberales socialdemócratas de modo espontáneo piensan, sienten y practican de modo neoliberal. De todas maneras, urge encontrar unas salidas de carácter consensuado, pues ya están  haciendo fila más de 40 municipios  con las banderas de la Consulta elevadas- 25 para preguntar sobre proyectos mineros , 16 sobre problemas petroleros  y 3 sobre programas energéticos- siendo los más próximos Paujil y Marmato. Por otra parte, las Empresas castigadas por los resultados de las Consultas han sentido afectadas su seguridad jurídica  y por eso se ha dicho que el Gobierno de Santos, a través del Ministerio del Interior, presentará un Proyecto de Ley para re-regular las Consultas. Lo más sano sería que los Estados Central y Municipal y los Consejos Municipales 
[1] .Perez Amaya, Natalia, “LAS CONSULTAS  POPULARES DEBEN CUMLIRSE: U. DEL ROSARIO SOBRE PIJAO Y  ARBELÁEZ”, www.elespectador.com, 10 julio 2017;  ”LAS CONSULTAS POPULARES SÍ SON VINCULANTES”. www.unperiodico.unal.edu.co.